El gobierno de Javier Milei sufrió en las primeras semanas de abril un revés notable en la percepción ciudadana: la aprobación del presidente pasó del 46% en enero al 28% en abril, según la encuesta nacional de la consultora Opina Argentina difundida por Página/12, y dos de cada tres argentinos evaluaron negativamente la gestión. El dato no es menor: llega en un contexto de fuerte crisis económica y de denuncias que salpican a funcionarios, y pone en tensión la estabilidad política del oficialismo.
La medición de Opina Argentina, realizada entre el 10 y el 12 de abril sobre 1.628 casos con representación por sexo, edad, nivel educativo y población, marca una caída sostenida que, tal como reconoce la propia consultora, comenzó a profundizarse a partir de diciembre. Ese retroceso coincide con aumentos del rechazo en áreas sensibles como jubilados, salud, obra pública y la política económica, donde la desaprobación supera el 60%.
Contexto y alcance de la encuesta
La encuesta fue levantada a principios de abril y su dimensión permite trazar un panorama nacional con desglose por franjas etarias. Opina Argentina advierte un empeoramiento general del clima de opinión sobre la gestión: la proporción de consultados que evalúan negativamente al gobierno alcanza el 66%, mientras que sólo el 28% lo hace de manera positiva y un 6% no tiene opinión formada. La evolución mensual que publica la consultora muestra que la caída en la aprobación no es puntual sino parte de una tendencia.

Foto: pagina12.com.ar
El estudio también explora actitudes frente a dilemas políticos concretos: por ejemplo, dos de cada tres entrevistados manifestaron rechazo a la actual política económica, y porcentajes aún mayores reprueban la gestión en áreas como jubilaciones, obra pública y salud. La pérdida de apoyo atraviesa generaciones: entre jóvenes (18 a 29 años) hay todavía mayor propensión a aprobar, pero la desaprobación ya alcanza al 55% en ese grupo; entre los adultos de 30 a 49 años y los mayores de 50, el rechazo llega al 76% y 68% respectivamente.
Rechazo transversal en áreas clave
Los números de la encuesta evidencian que el malestar no se concentra en un solo frente: la política hacia los jubilados cosecha un rechazo del 74%, la obra pública el 70%, salud 69% y la política económica 67%. También hay índices altos de desaprobación sobre educación (66%), seguridad (64%) y política exterior (62%). Esa dispersión convierte el problema en sistémico para la administración: no es sólo la economía, sino un conjunto de políticas que el electorado está valorando negativamente.
"se agrava el clima de opinión vinculado a la gestión nacional" - Opina Argentina, citado por Página/12 (21/04/2026)
Además de las políticas públicas, la encuesta interrogó sobre la tolerancia ciudadana frente a la corrupción: el 79% dijo que no está dispuesto a tolerar corrupción en el ámbito público a cambio de crecimiento económico. Ese rechazo mayoritario complica políticamente al Gobierno en un momento en que se acumulan denuncias y cuestionamientos sobre varios funcionarios y decisiones administrativas.
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Qué está en juego y próximos pasos
La caída de la aprobación obliga al oficialismo a decidir si endurece el rumbo, busca correcciones de gestión o prioriza la defensa frente a las investigaciones y críticas. Opina Argentina señala que la brecha negativa se profundizó desde diciembre, lo que sugiere que las medidas de gobierno y el contexto económico no alcanzaron a revertir la percepción pública. Para el arco opositor y para los aliados, los números son una señal de vulnerabilidad política que puede traducirse en mayor presión en el Congreso, escasos márgenes para nuevas reformas y necesidades de readaptación comunicacional.
En los próximos meses se esperan dos dinámicas ligadas a estas cifras: nuevas mediciones que muestren si la tendencia se consolida y el desarrollo de las denuncias y causas judiciales que alimentan la agenda pública. La encuesta de Opina Argentina deja claro que, si no hay señales de mejora en indicadores sociales y económicos o en la gestión de los escándalos de corrupción, el gobierno enfrentará un escenario de mayor conflictividad política y menor margen de maniobra para imponer cambios estructurales.
Para el votante y para los observadores, el dato central es simple y directo: la erosión de la imagen presidencial es acelerada y transversal, y el rechazo no se limita a un área sino que abarca la mayoría de las políticas públicas. Eso convierte a la gestión de Milei en un test permanente de capacidad de gestión y de respuesta institucional frente a las acusaciones que la acompañan.


