El bloque oficialista en el Senado puso en duda la realización de la sesión prevista para este jueves ante el riesgo de que la oposición convierta el debate en un ataque directo contra Manuel Adorni, el jefe de Gabinete. La decisión —que según fuentes citadas por Río Negro y Clarín se evalúa en reuniones de urgencia— tiene como telón de fondo la intención opositora de forzar una interpelación o una moción de censura contra Adorni antes del viaje presidencial de Javier Milei, lo que podría trastocar la agenda parlamentaria y exponer fracturas internas en la coalición.

El trasfondo del conflicto es una sucesión de semanas tensas desde que empezaron a surgir cuestionamientos sobre movimientos patrimoniales vinculados al entorno del funcionario. Según la cobertura periodística, la controversia escaló tras la presentación de una declaración jurada en la que Adorni reconoció la existencia de 513.000 dólares en efectivo que, según su versión, estaban fuera de su declaración antes de asumir como vocero en 2023. El episodio profundizó el aislamiento político del jefe de Gabinete dentro del oficialismo, que —según Río Negro— solo cuenta con el respaldo público del presidente Javier Milei y de Karina Milei.

Sesión en suspenso por temor a la interpelación

La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, citó a los jefes de bloque para este miércoles por la tarde con la intención de convocar al recinto con un temario propio centrado en pliegos de jueces y una iniciativa sobre propiedad privada. Desde el oficialismo admiten que la convocatoria corre riesgo: existe el temor de que la oposición logre “desviar” el tratamiento hacia la situación patrimonial de Adorni y obligue a debatir su continuidad en la Jefatura de Gabinete.

Ante ese escenario, dirigentes del espacio gobernante analizan suspender o postergar la sesión para evitar un enfrentamiento público que, creen, podría terminar en una votación que ponga en evidencia quiénes respaldan o abandonan al funcionario. La decisión, según las fuentes, condiciona no solo el calendario legislativo inmediato sino también la posibilidad de que el Ejecutivo cierre acuerdos antes del viaje internacional del presidente.

El oficialismo duda de sesionar en el Senado por temor a una embestida contra Manuel Adorni - Diario Río Negro

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La disputa reglamentaria que define la suerte de Adorni

El peronismo, a través del bloque de Unión por la Patria conducido por José Mayans, presentó un proyecto para interpelar a Adorni y tramitar una moción de censura en el plazo de siete días. El nudo está hoy en la interpretación del reglamento del Senado: el oficialismo sostiene que, si no hay dictamen de Comisión, hacer lugar al tratamiento sobre tablas requiere una mayoría de dos tercios (48 senadores); la oposición alega que, al tratarse de una resolución para una moción de censura, alcanza con una mayoría especial de 37 votos.

La disputa numérica guarda una intención política clara: más allá de cuántos votos se necesiten, la oposición pretende obligar a la coalición oficialista a mostrar públicamente quiénes la respaldan. En ese sentido, una fuente peronista lo resumió sin eufemismos:

«No importa si hacen falta 37 o 48 votos. Lo que queremos es saber quiénes son los que salvan a Adorni», confió una espada parlamentaria de Unión por la Patria a Clarín.

Alianzas, presiones y el rol de los bloques aliados

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Las versiones periodísticas señalan además que algunos bloques aliados, considerados dialoguistas dentro del oficialismo, están en la mira de la oposición. El objetivo opositor sería forzar la salida de Adorni antes del viaje de Milei, presionando a esas fuerzas a tomar posición. En particular, el test político apunta a espacios como el de Luis Juez, cuyos votos podrían inclinar la balanza en una eventual votación.

Dentro del Gobierno existe inquietud por el daño político que una sesión conflictiva podría causar a la gobernabilidad: la intervención pública de senadores y los cruces en el recinto podrían exacerbar la sensación de desorden interno que ya generan las acusaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete.

En paralelo, la presentación de la declaración jurada de Adorni y las explicaciones públicas dadas por su entorno terminaron por consolidar la estrategia de sectores del peronismo que buscan no solo interpelarlo, sino transformarlo en un caso testigo sobre transparencia y conducta pública en la gestión.

Qué puede pasar ahora: el cronograma inmediato tendrá como puntos clave la reunión de jefes de bloque convocada para el miércoles y la definición sobre si se mantiene o no la sesión del jueves. Si el oficialismo decide postergarla, habrá un alivio táctico pero también la certeza de que el conflicto no se cerró; si la sesión se realiza, se medirá la disciplina de los aliados y la capacidad de la oposición para forzar la discusión sobre Adorni.

La próxima semana y las decisiones que tomen los jefes de bloque serán la primera prueba pública de la solidez de la coalición de gobierno y del margen político del jefe de Gabinete. En todos los escenarios, la pulseada en el Senado anticipa un choque de alto voltaje que puede redefinir la agenda parlamentaria y la relación entre el Ejecutivo y sus socios en el corto plazo.