El oficialismo puso en marcha esta semana una contraofensiva en el Congreso para frenar los pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de una investigación judicial que lo involucra y con impacto directo en la agenda política del Gobierno. La estrategia, coordinada desde la Casa Rosada y respaldada por bloques libertarios, busca impedir que la oposición consiga quorum en Diputados y abrir además una disputa reglamentaria en el Senado sobre las mayorías necesarias para tratar las iniciativas.

Para quien llega sin contexto: la oposición —integrada por Unión por la Patria (UxP), el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, parte de Provincias Unidas y monobloques— pidió una sesión especial en Diputados para citar a Adorni a dar explicaciones por presuntas irregularidades en el uso de bienes del Estado y su patrimonio. Tres de esos proyectos impulsan además una moción de censura, en paralelo a la causa judicial que instruyen el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos.

La estrategia del oficialismo en ambas cámaras

Desde el oficialismo explican que la prioridad es frenar el avance opositor sin desgastar la ofensiva mediática ni judicial. En Diputados, la Casa Rosada logró que el presidente de la Cámara, Martín Menem, convoque a Labor Parlamentaria para definir el cronograma y plantear alternativas: postergar el debate a comisiones o llevar las iniciativas a un tratamiento informativo en comisiones sin dictamen.

El oficialismo despliega una contraofensiva en el Congreso para frenar los pedidos de interpelación contra Manuel Adorni | TN

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Esa maniobra tiene un objetivo claro: obligar a los bloques impulsores a reunir 129 diputados presentes para habilitar la sesión especial. Según la resolución firmada por el secretario parlamentario Adrián Pagán, la logística parlamentaria será clave y el oficialismo apuesta a que los bloques “amigables” no aporten el quorum necesario.

Tensiones internas y críticas de la oposición

La jugada oficial generó grietas en la oposición y recriminaciones públicas. Sectores de UxP y referentes como Germán Martínez cuestionaron el intento de postergar el debate y acusaron a ciertos bloques afines al Gobierno de proteger a Adorni. Desde las filas oficialistas, en cambio, proponen que la discusión se canalice primero por comisión, con audiencias informativas y sin fecha fija para dictamen, una salida que busca desgaste político limitado.

"debemos abrir el recinto, reunir a 129 diputados y votar su interpelación con moción de censura y obligar a que Adorni venga al recinto a dar explicaciones sobre su patrimonio... No hace falta ni comisiones ni dictámenes, hay que reunir el quorum y votar la interpelación". — Maximiliano Ferraro, diputado de la Coalición Cívica.

Debate reglamentario por el artículo 101

Fernando Fraquelli

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Además de la pulseada por quórum, la discusión derivó en una disputa técnica sobre la interpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional y las mayorías que exige para una interpelación y una moción de censura. Para sectores de la oposición, la norma permite abrir el recinto y votar directamente; para parte del oficialismo, la aplicación exige un trámite distinto que puede pasar por comisiones y acuerdos internos.

Esa diferencia de lectura no es neutral: definirá si las iniciativas se debaten esta semana en el recinto o si quedan estancadas en el laberinto reglamentario. La disputa se trasladó también al Senado, donde los libertarios intentan revisar el criterio con el que se habilitó el tratamiento de las iniciativas, en búsqueda de una interpretación que favorezca al oficialismo.

La disputa política y técnica que empezó en los despachos y las bancas tendrá su primer termómetro concreto en la reunión de Labor Parlamentaria y en la convocatoria formal de la sesión especial. Si los bloques opositores no juntan los 129 diputados, el oficialismo logrará bloquear el debate y relegar el caso a comisiones, mientras que si alcanzan el número se abrirá un choque directo que incluirá la posibilidad de una moción de censura.

En los próximos días se espera definición sobre la fecha de sesión y el listado final de mociones: la pulseada por el artículo 101 y la capacidad de los bloques para garantizar quorum marcarán si Adorni debe presentarse en el recinto o si la investigación judicial seguirá siendo el eje central fuera del parlamento. El resultado condicionará además la correlación de fuerzas en el Congreso y el margen de maniobra del Gobierno en lo inmediato.